¿Tienen algo en común Dostoievski y Tolstoi? ¿Será que, así como nos catalogan a todos los mexicanos con sombrero, sentados junto a un nopal, se pudiera catalogar a los literatos de igual país?
Éstos dos autores, tienen mucho en común en cuanto a su literatura, y a decir verdad, de los pocos artistas y figuras que han salido de la fría Rusia, tienen actitudes muy similares. No es mera coincidencia que en las caricaturas, en las series, y en todo tipo de retratos que giran al rededor del mundo den como punto de encuentro que los rusos son fríos, serios, hasta cierto punto anarquistas, malhumorados, pensadores, comunistas, etc.
Tolstoi, por el único texto que he leído de él, tiene el valor y sobre todo la habilidad para plasmarse no sólo a sí mismo en sus historias, sino a todo su ser. Todo lo que lo conforma a él, su pensamiento, su filosofía, su crítica, sus temores, los caminos por los que ha de andar, sus metas...en fin, todo ésto y más, lo pude ver plasmado en el cuento que tuve la oportunidad de escuchar. De una manera un tanto por cuanto infantil (no como adjetivo de un todo, sino como un fin a un público) explica de manera fácil, sencilla, analógica y hasta con un poco de moraleja (aunque ya más compleja) lo que él siente y teme que pasa en el pueblo Ruso. En "¿Cuánta tierra necesita un hombre?" plasma lo que él piensa que sucede y transita por la cabeza de su pueblo, de su contexto social, cultural y contemporáneo. Tolstoi me deja con la impresión de haber sido una persona aferrada a un pensamiento que, para ser honesta, no me termina de quedar muy claro. Pero claro sí me queda que era una persona con una ideología que trascendió más allá de sus escritos.
Me da la impresión con Tolstoi de que sus relatos, o por lo menos los pequeños cuentos o fragmentos que he leído de él no son otra cosa sino pequeñas enseñanzas que él deseaba llegaran a manos de sus fieles seguidores. Como ya pudimos ver en clase, Tolstoi no fue un autor más. ¡Claro! los autores se hacen de fama, se seguidores, de creyentes; hacen que existan expertos que (exagerado, pero sí) prediquen y expliquen lo que han escrito; eso es lo que hacen los grandes autores, pero de pocos se sabe que hayan emprendido un movimiento, con creyentes, fieles seguidores, gente que se ha encargado de hacer de ellos y su filosofía casi una religión.
Tal vez en sus libros se explique y se vea reflejada su personalidad literaria de manera muy diferente. Tal vez su aire novelezco le de un giro un poco menos de profeta/profesor y simplemente sea una historia más que deba ser leída (valga o no la pena) muy fuera de la figura que es el mismísimo Tolstoi, pero en los cuentos que he leído, se deja ver como un escritor de historias que conllevan a una moraleja, a una reflexión social que, a mi gusto (sin insinuar que sea buena o mala) deja la sensación de querer llevar a sus lectores a la acción o a adoptar ciertas conductas que, ¿porqué no? acabaron siendo un movimiento muy importante en Rusia.
Personaje intrigante, con mil y un rumores e historias detrás de él, de su esposa, de su familia y de la gente que ciegamente lo siguió, habría que leer un poco más de él para poder escribir un poco más de él. He de admitir que es difícil, o por lo menos un poco singular, que un autor se haga fama (una tan grande como él) no precisamente por sus escritos, sino por la figura que llegó a representar.
martes, 16 de noviembre de 2010
martes, 9 de noviembre de 2010
Stendhal es (ponga adjetivo aquí).
Me han regañado en clase por intentar descarriar a mis compañeritos haciendo mi comentario 'No lean a Stendhal', y luego me dijeron que podría tener una oportunidad de decirlo en el blog...pero ahora, ya escribo con miedo. ¡Ja! Los engañé.
Es muy, muy, pero muy cierto que puedes afirmar algo de un autor por solamente un libro, un cuento o un párrafo que se lea de él; o por lo menos así debería ser. Pero también es increíblemente cierto que si no te atrapa en las primeras hojas, muy probablemente no quieras volver a leer algo de él.
Ciertamente me he dedicado a leer religiosamente las lecturas que me llegan a mi correo por mero protocolo estudiantil, pero también he de reconocer que ha habido autores que han sido mucho de mi agrado, que me han interesado y me han apremiado a buscar diferentes más cosas de ellos. Stendhal no es uno de ellos.
Leí el pequeño texto de 'El Arca y el Aparecido', obra que encontré irrelevante en cualquier y todo sentido. No soy una experta en literatura, he de recordar, una vez más, que éste espacio aunque me da la responsabilidad de ser referencia, de ninguna manera podría serlo si yo misma no tengo referencia alguna, pero lo que sí sé, es lo que me gusta y cuando una historia te atrapa. Es como una película, si no te atrapa en los primeros minutos, ya no te creíste la historia. Pasa lo mismo con la literatura. A veces uno se obliga a que le gusten equis o ye películas por diferentes factores: el director te gusta, el guionista es bueno, la fotografía puede ser maravillosa, pero a final de cuentas, puede que la obra termine siendo una porquería. No por que tenga un nombre grande detrás de ella que la apoye, tiene que ser buena.
Hace aproximadamente dos semanas yo me encontraba discutiendo con un tío muy querido cuál es el mejor alcohol, y él, muy inteligentemente me respondió: 'El que a tí te guste más'. Podrán existir muchas botellas y marcas carísimas, finísimas, etc. pero si finalmente no te gustan, entonces ¿porqué habrías de tomarlas?
De ninguna manera yo me siento obligada a que me tenga que gustar un autor; ni en clase, ni nunca. Aquello que sí creo es que, como a las personas (algunas, no a todas) hay que darles una segunda oportunidad. Hay que recordar que por algo han llegado a ser grandes autores y han hecho historia. Por alguna razón, fuera cual fuese, sus escritos han sido mundialmente publicados y doblemente reconocidos. Por alguna razón, fuera cual fuese, han pasado a la historia como grandes dramaturgos en lugar de las ochenta mil personas que tenemos un blog. Y lo que es más importante, por alguna razón, fuera cual fuese, su nombre aparece en mi plan de clase de literatura.
Puede que no lo vuelva a leer jamás. Muy probablemente nunca lo haga, pero mínimo tengo la confianza de saber qué me gusta y qué no.
Es muy, muy, pero muy cierto que puedes afirmar algo de un autor por solamente un libro, un cuento o un párrafo que se lea de él; o por lo menos así debería ser. Pero también es increíblemente cierto que si no te atrapa en las primeras hojas, muy probablemente no quieras volver a leer algo de él.
Ciertamente me he dedicado a leer religiosamente las lecturas que me llegan a mi correo por mero protocolo estudiantil, pero también he de reconocer que ha habido autores que han sido mucho de mi agrado, que me han interesado y me han apremiado a buscar diferentes más cosas de ellos. Stendhal no es uno de ellos.
Leí el pequeño texto de 'El Arca y el Aparecido', obra que encontré irrelevante en cualquier y todo sentido. No soy una experta en literatura, he de recordar, una vez más, que éste espacio aunque me da la responsabilidad de ser referencia, de ninguna manera podría serlo si yo misma no tengo referencia alguna, pero lo que sí sé, es lo que me gusta y cuando una historia te atrapa. Es como una película, si no te atrapa en los primeros minutos, ya no te creíste la historia. Pasa lo mismo con la literatura. A veces uno se obliga a que le gusten equis o ye películas por diferentes factores: el director te gusta, el guionista es bueno, la fotografía puede ser maravillosa, pero a final de cuentas, puede que la obra termine siendo una porquería. No por que tenga un nombre grande detrás de ella que la apoye, tiene que ser buena.
Hace aproximadamente dos semanas yo me encontraba discutiendo con un tío muy querido cuál es el mejor alcohol, y él, muy inteligentemente me respondió: 'El que a tí te guste más'. Podrán existir muchas botellas y marcas carísimas, finísimas, etc. pero si finalmente no te gustan, entonces ¿porqué habrías de tomarlas?
De ninguna manera yo me siento obligada a que me tenga que gustar un autor; ni en clase, ni nunca. Aquello que sí creo es que, como a las personas (algunas, no a todas) hay que darles una segunda oportunidad. Hay que recordar que por algo han llegado a ser grandes autores y han hecho historia. Por alguna razón, fuera cual fuese, sus escritos han sido mundialmente publicados y doblemente reconocidos. Por alguna razón, fuera cual fuese, han pasado a la historia como grandes dramaturgos en lugar de las ochenta mil personas que tenemos un blog. Y lo que es más importante, por alguna razón, fuera cual fuese, su nombre aparece en mi plan de clase de literatura.
Puede que no lo vuelva a leer jamás. Muy probablemente nunca lo haga, pero mínimo tengo la confianza de saber qué me gusta y qué no.
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