viernes, 29 de octubre de 2010

Mi ignorancia se sienta a leer junto a Dostoievski.

Dostoievski. Suena intelectual, ¿no? Suena a ese tipo de autores que alguien lee cuando está presumiendo en una cena de, claro, más intelectuales. ‘¿Qué lees? - Estoy leyendo a Dostoievski’; ya ni yo me la creo, lo más curioso es que como que sí le entiendo. 
En un espacio en clase iba a cometer la insensatez de decir que lo más difícil de leer a Dostoievski son los nombres, pero ¿qué tanto he leído de él como para asegurar eso? Yo sé, lo sé, estoy consciente, de que para poder entender un autor no es suficiente leer dos o tres cuentitos que hizo un día que se levantó al baño en la mañana a echarse el mañanero, porque me imagino que lo que leí, así como ‘le entendí a todo menos a los nombres’ (¡Ay, ajá!), fue algo tan sencillo que mi pequeñísimo intelecto pudo captar.
No se me hace justo pedir que redacte algo de un autor que a duras penas y tenido la oportunidad de leer dos o tres líneas, pero lo que sí puedo hacer es expresar, o por lo menos intentarlo, lo que me transmitió como autor. 
Quiero, también, expresar mi sentir ante un blog de internet. En seguida, éste tipo de espacios se vuelven una inmediata referencia para el lector. ¿Bueno o malo? Depende, en palabras de Jarabe de Palo. Todo lo que encontramos en la Web debe ser tomado con mucho criterio, tanto como para saber que así como yo, hoy, estoy escribiendo en un espacio (infinitamente) público, cualquier puede hacerlo, así que me basto de éste mismo medio para advertir que sé que un lugar como éste es para tomarse en serio, y como tal, para advertir a todos los lectores que he atrapado con éstas pocas palabras, yo no soy nada seria. Habiendo aclarado la situación, procedo a deshacer ignorantemente lo poco que he leído y que sé de Dostoievski.
Al momento del debate en clase acerca de éste autor, el profesor nos comenzó a dar una pequeña semblanza de su vida y obra; su estilo y todo su ‘back’ dando justificación a su estilo literario. Leer a Dostoievski, es escucharlo. Es ir sintiendo cómo cada palabra tiene un tono y va creciendo más y más, prácticamente puedes escuchar ese sentimiento con el que fue escrito originalmente. Ya sea el personaje o él mismo, deja una parte de sí en todas y cada una de las palabras que dicta. En mi caso, yo leí dos cuentos cortos, uno de ellos algo parecido a un monólogo. Con ese ejemplo, sentí como era él el que hablaba, su sentir, su ser, su pensamiento se veía reflejado ahí. Terapéuticamente escrito, ahí se encontraba lo que él estaba pensando aquella mañana que se levantó a hacer del baño. 
Creo que es una lectura muy llevadera, que, aunque muchas personas piensen que le da muchas vueltas al asunto, no se me hizo redundante en lo absoluto, sino al contrario, confirmaba todos y cada uno de los detalles que él veía en su interior. Sentí cómo  es que él vivía su lectura, la sentía, la veía...la plasmaba como un cuadro, una foto bellamente tomada hasta con el más mínimo detalle, y que dentro de toda esa crudeza, ese contexto cruel y directo, existía una ternura; una textura literaria casi imperceptible que te permitía sentir lo suave de aquél áspero retrato que tan nítidamente describía.
El sentimiento a flor de piel es lo que, en mi opinión, hace a un buen autor. Tener la capacidad de transmitir una imagen con la mera esencia que se quiere expresar, es una herramienta invaluable para el escritor. Es un pintor con letras, un fotógrafo mental. El sentir cómo al paso de la lectura se va sintiendo la fuerza con la que escribe es una conexión única que, a mí parecer, éste señor tiene. 
Lástima que no pueda hacer uso de más herramientas literarias, por el momento, en las cuales basarme para seguir y seguir deshaciéndolo. Por el momento, les dejo la recomendación de transportarse a una de sus lecturas.

martes, 12 de octubre de 2010

Balzac...who?!

Con tan solo haber leído dos de sus historias, creo poder afirmar que éste hombre es un mago. Cuando menos te das cuenta estas inmerso no solo en una, sino en una infinidad de historias, sin darte cuenta lo dentro que está una de otra.
Que él es el Napoleón, el emperador de la Narrativa, pues no lo sé. Considero que habría que leer más de dos historias para poder afirmarlo o negarlo.
El 'sistema' (por llamarlo de una manera fría; extremadamente fría) en el que está basada la escritura de Balzac, es algo de lo que personalmente, nunca había escuchado en mi vida. Es como comparar (burdamente) lo que ahora podría ser una serie de televisión, con personajes fijos a los cuales los escritores respetan con su historia individual, es decir, para poder verlos de la manera más real posible, se respetan todos los datos, fechas, nombres, acontecimientos, personajes, etc. que han sido mencionados anteriormente para poder darle un giro de realismo a sus vidas. Como cuando Pinocho pidió ser un niño de verdad. Balzac, ya desde hace siglos, hace este seguimiento. Le hace de continuista, cinematográficamente hablando.
Me resulta impresionante éste tipo de detalles. Probablemente, si tuviese facebook ahora, sería atiborrado de mensajes de sus seguidores; también tendría una aplicación con frases de sus personajes, esos que se entrecruzan en las historias, y ¿porqué no? habría tests para los fans. Ese Balzac era...¡Tremendo!
Su manera de transportarte a la historia dentro de la historia...de la historia me impresiona. En un momento estas en un bosque, escuchando a quién sabe quién hablar de una historia quién sabe cual que te cuenta de who knows who y que tenía unos ojos horribles...para regresar al principio de todo y que te des cuenta que realmente el que contaba la historia de la historia...de la historia estaba en una fiesta y todo lo tradujo y lo sintetizó, para no aburrir y parafraseando, la historia de la historia de...¿qué historia?
La magia de la imaginación, eso es lo que creo que descubrió Balzac. Es algo así como la idea de la película de 'El Origen' pero como para alguien que en serio se puede meter hasta el fondo de una historia, tal vez hasta Balzac haya dejado a alguien en el limbo...Al Quijote, tal vez. En una de esas, Cervantes se quedó atascado y solo escribió lo que vivía en su limbo.
A final de cuentas, éste es el autor que me ha llamado más la atención. No quiero ser una hipócrita "invitando a la gente a que lea a éste excelente autor..."bla bla bla...porque ¿para qué hacerme? Empiezo yo, sigo chismeando, y dejo el farol.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Y...a todo ésto...¿qué es...?

Ese 'No' que realmente es un 'Sí'; no es. Ese 'adiós' que realmente es un 'búscame'; tampoco es. El rogar por un poco de cariño, por un poco de respuesta banal y simple; el ruego de una mirada, de una caricia o de un simple 'hola' es nada comparado con algo que, para ser sincera, no sé qué es. O por lo menos, no sé exactamente qué es.
Me imagino que es algo así como juntar todos los colores y hacerlos girar para dar en el blanco. Es algo tan oscuro que encuentras su pureza en ese negro contraste. ¿Contraste? ¿Entonces es un matiz en grises? Desde el blanco hasta el negro, cualquiera puede identificarse con un color. La no-definición de lo mismo es no encontrarse en ningún sentimiento. De lo único que puedo estar segura es en que la decisión del sentir está el ser. Lo sientes o no lo sientes. Así de simple.
No hay necesidad de pedir cariño, sino de regalarlo. No existe la posibilidad de pedir por una caricia o una mirada, porque eso es lo que te mataría. ¿Seguir viviendo en tortura, o morir por amor?