Me han regañado en clase por intentar descarriar a mis compañeritos haciendo mi comentario 'No lean a Stendhal', y luego me dijeron que podría tener una oportunidad de decirlo en el blog...pero ahora, ya escribo con miedo. ¡Ja! Los engañé.
Es muy, muy, pero muy cierto que puedes afirmar algo de un autor por solamente un libro, un cuento o un párrafo que se lea de él; o por lo menos así debería ser. Pero también es increíblemente cierto que si no te atrapa en las primeras hojas, muy probablemente no quieras volver a leer algo de él.
Ciertamente me he dedicado a leer religiosamente las lecturas que me llegan a mi correo por mero protocolo estudiantil, pero también he de reconocer que ha habido autores que han sido mucho de mi agrado, que me han interesado y me han apremiado a buscar diferentes más cosas de ellos. Stendhal no es uno de ellos.
Leí el pequeño texto de 'El Arca y el Aparecido', obra que encontré irrelevante en cualquier y todo sentido. No soy una experta en literatura, he de recordar, una vez más, que éste espacio aunque me da la responsabilidad de ser referencia, de ninguna manera podría serlo si yo misma no tengo referencia alguna, pero lo que sí sé, es lo que me gusta y cuando una historia te atrapa. Es como una película, si no te atrapa en los primeros minutos, ya no te creíste la historia. Pasa lo mismo con la literatura. A veces uno se obliga a que le gusten equis o ye películas por diferentes factores: el director te gusta, el guionista es bueno, la fotografía puede ser maravillosa, pero a final de cuentas, puede que la obra termine siendo una porquería. No por que tenga un nombre grande detrás de ella que la apoye, tiene que ser buena.
Hace aproximadamente dos semanas yo me encontraba discutiendo con un tío muy querido cuál es el mejor alcohol, y él, muy inteligentemente me respondió: 'El que a tí te guste más'. Podrán existir muchas botellas y marcas carísimas, finísimas, etc. pero si finalmente no te gustan, entonces ¿porqué habrías de tomarlas?
De ninguna manera yo me siento obligada a que me tenga que gustar un autor; ni en clase, ni nunca. Aquello que sí creo es que, como a las personas (algunas, no a todas) hay que darles una segunda oportunidad. Hay que recordar que por algo han llegado a ser grandes autores y han hecho historia. Por alguna razón, fuera cual fuese, sus escritos han sido mundialmente publicados y doblemente reconocidos. Por alguna razón, fuera cual fuese, han pasado a la historia como grandes dramaturgos en lugar de las ochenta mil personas que tenemos un blog. Y lo que es más importante, por alguna razón, fuera cual fuese, su nombre aparece en mi plan de clase de literatura.
Puede que no lo vuelva a leer jamás. Muy probablemente nunca lo haga, pero mínimo tengo la confianza de saber qué me gusta y qué no.
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